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Si no me falla la memoria, fue Iñaki Gabilondo quien dio la lección inaugural del curso 2003-04 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Para unos 300 asistentes era nuestro primer año, y allí estábamos todos los neófitos, recién sacaditos del Bachillerato, para escuchar al maestro. Te podía gustar más o menos su estilo o su parcialidad declarada, pero era innegable que se trataba (y se trata) de una referencia, un ejemplo a seguir en el mundo del periodismo, y que su palabra, si no ley, sí que tenía un cierto toque dogmático.

Lo dijo antes de terminar su discurso; algo así como “Esta profesión no os hará ricos, pero es maravillosa”.

Supongo que me impactó, por directa. No porque yo esperara hacerme de oro con esto de ser periodista, sino porque, por muy en la tierra que tengas los pies, con ciertas edades y el escaso recorrido vital entre algodones, las esperanzas aún arden en tu interior.

Llevo unos meses en los que me acuerdo de ese día, de esa cara, de esa voz y de esas palabras, casi cada mañana. No porque añore la facultad (a mí me costó muchas horas de esfuerzo y sacrificio sacarme la carrera y no volvería a la vida universitaria ni cobrando —bueno, cobrando lo mismo sí), sino porque el señor Gabilondo nos engañó, como nos engañaron quienes pasaron por la tarima de nuestras aulas a lo largo de esos 5 años. Y es que nadie nos dijo que el periodismo no nos daría ni siquiera para comer, aunque ahora entiendo por qué los profesores decidieron quedarse haciendo un doctorado y trabajando para la universidad en vez de salir a comerse el mundo a golpe de pluma y grabadora.

Foto: BigChus (Creative Commons)

Foto: BigChus (Creative Commons)

Por si no se lo han planteado (hay cosas que se dan por sentado y que de tan “de Perogrullo” se olvidan), la gente come.

Es una costumbre tonta, de esas heredadas de padres y abuelos, de generación en generación, pero cada día los seres humanos reservan unas horas de su tiempo a engullir alimentos, nutrientes y un amplio rango de productos orgánicos que aportan energía a su organismo. Ya les digo, que lo mismo soy yo sobrevalorando un hábito sin el que perfectamente podríamos sobrevivir, como el de fumar o beberse una cervecita a diario. Creo yo que si conservamos los toros, bien podríamos hacer campaña para mantener esta tradición ancestral, pero ya me van diciendo ustedes mejor.

Otros hábitos absurdos que la gente practica

son dormir, salir los fines de semana y relacionarse con sus iguales, y ya si nos ponemos exquisitos, abandonar la casa de los papás y vivir en un piso con al menos un colchón decente y agua caliente (pedir calefacción sería abusar, así que me lo ahorro).

Tengo pocos amigos que se dedican a esto del periodismo en cuerpo y alma, dependiendo enteramente de esta actividad para su supervivencia, pero les puedo contar miles de historias que ellos no relatan por no jugarse el puesto. Les puedo hablar de trabajar durante 40 días seguidos, sin una sola jornada de descanso, cubriendo bajas y vacaciones sin poder protestar, porque con la queja nos jugamos que no nos vuelvan a llamar; de años pegado al teléfono esperando una llamada de esas de “vente mañana”, sin poder hacer planes, sin poder salir del municipio, por cumplir un sueño.

Les puedo contar la historia de cómo se (mal)vive en un piso en el que la cocina es un mueblecito pegado a la cama, de cómo se pagan renta, facturas y comida con 300 euros al mes, y de cómo se sobrelleva la vergüenza de tener que pedir a los progenitores una ayudita pese a los 30 años recién cumplidos.

Foto: José Luis Orihuela (Creative Commons)

Foto: José Luis Orihuela (Creative Commons)

Por último, les puedo hacer el relato detallado de miles de colaboraciones gratuitas por aferrarse a lo que uno adora y fiarse del “estamos despegando, pero cuando vengan tiempos mejores, el primero en la lista serás tú”

Y sí, hay gente que está mu(uuuuu)cho peor, porque han perdido su subsidio por desempleo, porque los han echado de sus casas y tienen bocas que alimentar… pero permítanme que por una vez no hable de ellos, sino de quienes les informan de esas mismas desgracias.

Estas personas de las que les hablo no llegan al salario mínimo interprofesional, pese a trabajar más de 45 horas semanales, no tienen tiempo para ellos mismos y ni siquiera pueden plantearse un futuro o montar una familia.

Los médicos, ingenieros, veterinarios, abogados, policías, panaderos, alguaciles, limpiadores, tienen un sueldo, ¿verdad?

Sea más o menos digno, cobran 5, 6, 7 u 8 euros la hora. Sin embargo, el tiempo de trabajo de un periodista no tiene precio, porque así lo hemos aceptado, porque nuestro sudor no vale, porque “para qué”. Se libran relativamente quienes aprobaron una oposición, y ni por esas.

Aún así, optamos por prostituimos.

Lo hacemos por ego, por ver nuestra firma en un periódico o porque Juan Ramón Lucas pronuncie nuestro nombre en una emisora nacional para presentar nuestro reportaje;

nos ponemos en pompa o hacemos la estrella de mar porque decir “soy periodista” suena bien,  aunque luego estemos peor valorados que los políticos y los curas; por tocar con la punta de los dedos una muy ilusoria libertad. Y eso no tiene precio, ¿o sí?

Pérez-Reverte decía el otro día en una entrevista que él despotricaba porque podía permitírselo. Menos mal que algunos pueden. Los demás nos guardaremos las úlceras de estómago para otro momento, del coxis para abajo, junto a nuestra dignidad.

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17 pensamientos en “3 hábitos absurdos del buen periodista

    • Parece que ese tiempo en que las cosas no eran así ha quedado muy muy muy atrás. Y sí, creo que hay una parte importante de responsabilidad de los profesionales, que no valoran su propio trabajo. Mi madre me lo decía mucho cuando era pequeña: “Si no te valoras tú, quién te va a valorar”. En esta profesión caemos mucho en dar gratis porque, al menos así, se publica. Quizás tendríamos que educar en dignidad a las nuevas generaciones…

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  1. El problema en mi opinión (y espero que no se malinterprete, pues también soy del gremio) es que se esperan que los medios de comunicación sean como antes de la crisis pero la industria ha cambiado y es hora de reinventar la profesión (y es algo que no asumimos):

    – Ya no existen grandes plantillas de trabajadores de fijos en las redacciones.

    – El digital ha ganado mucho terreno al impreso y aún no se sabe muy bien cómo se va a monetizar eso (¿tal vez reduciendo el contenido gratuito y ofreciendo suscripciones al contenido? ¿ofreciendo la revista sólo en los kioskos digitales?¿Sólo a través de la publicidad?)

    – La competencia está aún todavía más fuerte: ya no sólo hay nuevos egresados de la facultad, sino periodistas con experiencia, reputación y contactos ofreciendo contenido.

    – Queremos tocar todos los palos (“por si suena la flauta”) sin entender que en la especialización está el éxito.

    – Trabajamos muy poco en nuestra marca personal (no es tu caso, dado que trabajas duro con el blog aunque te falta un dominio propio -por ejemplo- que refuerce más aún tu marca profesional).

    – Trabajamos poquísimo en los contactos (y no me refiero a tener una cuenta de linkendin con la que ganar un poco de visibilidad).

    Realmente creo que no es tu caso y hablo desde el desconocimiento de alguien que acaba de aterrizar en tu página. Pero me gustaría preguntarte y piénsalo honestamente, no pretendo tampoco establecer aquí una discusión (política).

    * Tienes un contenido realmente bueno… ¿has intentado vender el contenido de este blog a medios de comunicación?

    * ¿Cuántos redactores jefes conoces a los que puedas ofrecerle el contenido de tu blog?

    * ¿Has intentado aliarte con otros periodistas para crear un medio de comunicación propio y pedir alguna inversión externa? (hipertextual, websblog, teknlife… son solo algunos ejemplos)

    Como te decía, hablo desde el desconocimiento de tu caso en particular, pero muchas veces nos resignamos y decimos que es imposible, que la industria explota a los trabajadores y tal y cual. Pero hay mucho periodista que no le da valor a lo que escribe (mucho menos lo monetiza), que no da el valor suficiente a su nombre y que no ha hablado con un redactor jefe de tu a tu.

    Ahí creo que está la clave.

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    • Muchas gracias por tu comentario.

      La verdad es que estoy muy de acuerdo con las anotaciones que realizas y sí, que denuncie una situación, no quiere decir que no sea consciente de que también existe una parte que nos toca a los profesionales. Al fin y al cabo, esto no sería así si no se hubiera dado una conjunción de muchos factores, ¿no?

      Es cierto que nuestra mente está anclada en un modelo muy tradicional del periodismo y que son muy pocos los que se arriesgan a “salirse del molde”. Creo que está muy relacionado con la cultura de nuestro país. Igual que, en general, se nos ha educado en que nuestra máxima aspiración tiene que ser estudiar una carrera y hacer unas oposiciones para “tener la vida resuelta”, estamos obsesionados con que una empresa nos tiene que dar trabajo. Pero es que, por otro lado, tampoco todos podemos volvernos autónomos / freelance de la noche a la mañana, porque el sistema necesita un equilibrio -al menos tal y como está constituido en este momento.

      Y no, no trabajamos en nuestra marca personal, como tampoco nos especializamos.

      Precisamente este blog es un intento personal de buscar una salida, pero son sólo los primeros pasos. Sí, sí que me he planteado montar algo (¡en ello estamos!) y sí, sí que intento producir contenido de calidad (por eso he publicado poco, porque la excelencia es trabajosa), pero no, salvo alguna ocasión puntual, no he intentado vender ese contenido a nadie, precisamente, porque soy consciente de que tener algo verdaderamente bueno es difícil.

      Supongo que la confianza y la valentía juegan un papel importante en todo esto, pero es que tener coraje cuando no se tienen recursos es más complicado y la confianza se mina cuando durante años nadie te paga un precio justo por tu sudor. ¿Es culpa del empresario que quiere aprovecharse y yo, como profesional, debería plantarme? ¿O es que debería ser más honesto conmigo mismo y aceptar que, si nunca me han querido pagar en condiciones, es porque mis reportajes, textos, y aportaciones no son lo suficiente buenos? ¿Soy yo, que no valgo? Siempre he pensado que cualquiera puede valer para cualquier actividad siempre que esté dispuesto a poner toda la carne en el asador, pero lo que veo a mi alrededor me está haciendo replanteármelo.

      Por otro lado, y ésta es una pregunta que lanzo yo, ¿cómo de viable es vender contenido en los tiempos que corren -y a un precio justo? ¿Es real? ¿Se compra? ¿Se escucha a un nuevo redactor que quiere ofrecer el fruto de su trabajo?

      En el fondo, no me conformo. De ser así, no habría creado este blog, pero hay días en los que la realidad aturrulla.

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      • A ver…. hasta aquí “pero es que tener coraje cuando no se tienen recursos es más complicado ” ibas bien en tu respuesta. No…no me digas eso… no caigas en ello… no me digas que si no tienes recursos, es más complicado. “Que falta valor, coraje, valentía… porque no se tienen recursos”. -.-

        No me lo creo, lo siento. No me has dado ningún argumento válido. ¿Qué recursos hacen faltan para tener coraje? ¿Desde cuándo se necesitan recursos para tener corage?

        * “¿Es culpa del empresario que quiere aprovecharse y yo, como profesional, debería plantarme?”

        -.-

        Es que no sé qué contestar. Es que es como si no hubieses leído lo que he comentado antes: es hora de reinventar la profesión porque los medios han cambiado y eso empieza por nosotros.

        Además… ¿Quién es ese empresario del que se habla? ¿Juan Luis Cebrian Echarri director ejecutivo del grupo Prisa que no ha leído uno de los cientos de miles de curriculo que se le envía? ¿o el pobre redactor jefe con contrato de verano que no puede contratar a nadie porque no tiene presupuesto o porque acaban de hacer un ERE?

        * “¿O es que debería ser más honesto conmigo mismo y aceptar que, si nunca me han querido pagar en condiciones, es porque mis reportajes, textos, y aportaciones no son lo suficiente buenos? ¿Soy yo, que no valgo?”

        -.-

        Te he dicho que tienes un contenido muy bueno, que intentes sacar partido de él… Ahora, si ni tu misma lo comprarías o no confías en tí, pues muy bien.

        * “¿cómo de viable es vender contenido en los tiempos que corren -y a un precio justo? ¿Es real? ¿Se compra? ¿Se escucha a un nuevo redactor que quiere ofrecer el fruto de su trabajo?”

        Vamos a ver, partiendo de la base de que las redacciones no cuentan con plantillas fijas de redactores, sino colaboradores. Que ya no hay periodistas ligados a un sólo medio, sino a varios medios… Esto es más real que nunca: hay secciones de la prensa que son llevadas por bloggers.

        Mira, un ejemplo: Applicantes escribe en La razón y lleva todas las noticias relacionadas con las aplicaciones de móviles:

        http://www.larazon.es/sociedad/apps/limpia-tu-android-con-the-cleaner-speed-up–clean-CY9247361#.Ttt1G5uPJ8YZmGL

        (Applicantes es un medio que surgió a mediado de 2013).

        …..

        En realidad ¿sabes qué? Que me importa un carajo. Me da pena todo…Es tan aburrido de oir de la crisis sin plantear soluciones, de los empresarios, de que si la culpa de este y la culpa del otro… que al final termino pensando que ¿que sabes qué? que nos lo merecemos. Por no mover ni un dedo.

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      • Bueno, vamos por partes, porque creo que no hace falta crisparse ni mandarlo todo al carajo. Es así como no llegamos a ningún lado.

        Es interesante que te guste mi respuesta justo hasta que dejo de darte la razón o planteo “peros”. Ya he dicho, y no me importa repetirlo, que comparto muchos de los puntos que mencionas, muchos, pero nada es ni blanco nuclear ni negro azabache.

        No sé cuál es tu situación personal, si tienes experiencia vendiendo tu trabajo como freelance o si trabajas para un medio y has tenido que echar para atrás muchas propuestas de jóvenes periodistas que no tienen ni idea de cómo venderse. Cada uno habla desde sus vivencias y entiendo lo que comentas, pero por eso mismo me parece que mis argumentos son tan válidos como los tuyos. Creo que en ningún momento he caído en la queja fácil, pero a mí sí que me parece que la relación valentía-recursos influye, porque no sólo pasa en esta profesión y si uno no tiene una cierta seguridad económica, si ni siquiera puede independizarse, no puede dedicarse a ir a buscar reportajes a lo loco, porque si no los vende… ¿Qué pasa? ¿Con qué dinero paga las facturas?

        Y claro que leí tu respuesta sobre la necesidad de repensar el periodismo y eso de que los tiempos han cambiado, y mi único anhelo es que sea cierto, que los hechos lo confirmen. Pero las transiciones son lentas y, mientras, a mí me siguen llegando las noticias de gente que me dice que ni lo intente, que nadie me lo va a comprar. Si es tan evidente que no es así, quizás es el momento de que la gente que está dentro (que no sé si es tu caso) salga ahí fuera y hable claro, y que en vez de cerrar puertas nos diga con honestidad que hay oportunidades (si es que las hay). Recordemos que el compañerismo brilla por su ausencia y que el periodismo se nutre de reducir la competencia a -10. ¿O es que se nos olvida que somos una de los sectores profesionales más competitivos?

        En cualquier caso, gracias por tu opinión sobre el contenido de mi blog; me alegra que te parezca de calidad. Confío en que mucha gente piense lo mismo.

        Un saludo.

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  2. 👏👏👏 demasiado elegante has sido diciendo una tremenda verdad que apenas sí aparece escrita en algún sitio.

    La realidad de la profesión periodística (medios) es un auténtica inmundicia que ha llegado a unas cotas de intoxicación propagandística y canibalismo sado.masoquista inviable……..y todos lo hemos alimentado en distinta medida.

    Me ha gustado mucho la exquisita sinceridad crítica de tu post, Isabel.

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  3. A quien firma como anónimo le diré que todas esas reflexiones que plantea están muy bien y son básicas a la hora de abordar la realidad del problema. Pero me temo que por mucho que uno medite sobre lo mucho o poco que ha tratado de vender su trabajo, cuando solo se ofrecen limosnas o insultos monetarios en forma de palmaditas en la espalda que dejan caer en tu bolsillo unos centimillos de aguinaldo, todo es menos relativo de lo que se quiere hacer ver. Habrá gente que no hace todo lo posible por que su trabajo se recompense justamente, por hastío, por dejadez, desconocimiento o porque es más fácil culpar a la situación antes que luchar. Pero cuando conoces gente cercana, periodistas y profesionales de la comunicación, que se van sin pensarlo a Egipto, cuando era un polvorín por las revueltas de la primavera árabe, jugándose la vida con el mero hecho de estar allí, y tuvieron que volverse porque les costaba dinero informar, ya no hablamos de supuestos, sino de crudas realidades. Los medios a quienes ‘vendían’ las piezas sobre un tema de actualidad pura, les regateaban como si se tratase de un mercadillo informativo, arañando en la miseria hasta llevarse un producto denostado pero que necesitas tener. Muchas veces les penalizaban porque las entradillas para tv excedían un par de segundos unos límites que no se habían pactado previamente y eso repercutía en lo que se pagaba, que te aseguro era una miseria. Rechazaron muchas propuestas que eran ridículas y aceptaron lo que mínimamente les permitía comer durante la estancia en el país. Al final se volvió insostenible y decidieron volver, decepcionados por no poder cumplir su labor. Hay que dignificar la profesión, pero sin un colegio o un organismo que luche por nuestros intereses, sin un lobby que presione a las empresas y evite que exploten y esclavicen y sin verdadero control de las condiciones laborales es imposible. En muchos medios, los comités de empresa los forman gente maleable y que tiene al trabajador en la última de sus prioridades. En esa dirección es en la que hay que plantearse todas esas preguntas, no dirigir la mirada al periodista y escrutar su conducta o su proceder acusándolo de denigrar su profesión por malvender su capital laboral o regalarlo. Hay veces que tu vocación y la intención de llegar a mas gente y cumplir con la responsabilidad social es mucho mayor que la rabia por las tropelías que los mandamáses de los medios cometen hacia nosotros. No se cuál es la manera idónea de luchar para revertir esto, pero desde luego lo básico es que los pocos consolidados en la profesión deberían facilitar el acceso a las nuevas generaciones y actuar para que la profesión se garantice una permanencia y calidad. Se necesita más gente como un compañero veterano de Huelva, que ofreció su puesto a la empresa, que quería recortar gastos, a pesar de que no tenían pérdidas, y decidieron echar a 10 redactores. Este hombre, formaba parte del comité de empresa y por tanto no iba a ser despedido, pero él consideró que era momento de dar paso a los jóvenes y no quería que se truncara la carrera de alguien que empezaba a dar aires nuevos. Esto es muy idílico y casi se película, pero demuestra un compromiso por la profesión que es casi inexistente generalmente. No es necesario llegar a este extremo de poner en peligro el puesto que tu esfuerzo te ha proporcionado, pero sí plantarse y no transigir por sistema porque a ti no te afecta. No es corporativismo, simplemente responsabilidad. Pero lo habitual es calentar sillas y dar lecciones y reprimendas a quienes se les ha negado una suerte que ellos menosprecian a pesar de contar con muchas menos dotes que otros que quizás tengan que acostumbrarse eternamente al barro o rendirse prematuramente. Culpas hay para repartir, todos contamos con un porcentaje, pero por desgracia nuestra capacidad para revertir esto (al menos individualmente) es limitada, y quien tiene verdadero poder para cambiar las cosas está demasiado confortable en su posición.

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  4. Pingback: Periodismo en peligro | La olivetti de Morte

  5. Pingback: Aniquilando al periodista | La olivetti de Morte

  6. ¡Vaya! Me parece excelente tu post. ¿Sabes? Quiero estudiar en algún futuro Comunicación, pero haciendo un enfoque a los deportes (me encantan) Siento que esta entrada nos aplasta en la realidad, por muy dura que sea, tú lo dices directo y sin complejos. Había oído hablar antes acerca de la miseria en la que viven los periodistas, aunque, no me la imaginaba así. Me encanta tu blog. Y, si sería mucho pedir, me podrías dar algunos consejos de cómo ser un buen periodista, ahora te tengo como ejemplo para seguir con esto. Gracias y buen día

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    • ¡Hola!
      Me alegro mucho de que te guste mi blog. ¡Muchas gracias por leerlo! Con lo preciado que es el tiempo, me halaga doblemente 🙂
      Desde luego que sí, cuenta conmigo y con mi humilde experiencia para lo que necesites -¡para eso estamos!
      Me crispa bastante que nos empeñemos en cargarnos una profesión tan bonita y tan necesaria como esta. Pero, bueno, supongo que nos lo estamos cargando todo en general, así que… ¿por qué iba a ser la comunicación una excepción?
      Con respecto a los consejos para ser un buen periodista, se me ocurren muchos pero, sobre todo, ser muy honesto con uno mismo y con los demás, ser humilde y recordar que sabemos de todo sin saber lo suficiente de nada, y creer en lo que haces.
      Si quieres hablamos por email más tranquilas 🙂
      https://isabelrbenitez.wordpress.com/about/
      Gracias de nuevo y ¡feliz año nuevo!

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