Home

El décimo aniversario del FC United of Manchester recuerda a Europa el potencial de la gestión democrática de los clubes deportivos.

“Hay sentimientos de orgullo y satisfacción generalizados por lo que hemos conseguido. Es la culminación de un sueño para muchos de nosotros.”

Andy Walsh es escueto a la hora de describir las emociones que en este preciso momento se agolpan en su cabeza y en su corazón. Sin embargo, el director general del FC United of Manchester siempre ha tenido claro que calidad es mejor que cantidad.

Justo cuando el nuevo hogar de su club de fútbol  está a punto de inaugurarse, Andy transmite a quienes le preguntan por la hazaña una mezcla de emoción y agradecimiento de la que es fácil contagiarse. Para él, como para el resto de aficionados, la inauguración de Broadhurst Park, en Moston (Manchester), significa mucho más que abrir las puertas de unas nuevas instalaciones, pisar la hierba virgen o estrenar unos asientos. Comenzará a funcionar gracias a los casi 2 millones de libras aportados por sus 3.700 socios.Es la culminación de 10 años de duro trabajo; el resultado de muchas penas y alegrías compartidas por miles de voluntarios y vecinos, y, sin duda, el mejor trofeo que el equipo podía colocar en sus vitrinas.

Nacido de la rebelión

El FC United of Manchester nacía en el noroeste de Inglaterra en el año 2005 como expresión directa del descontento de los aficionados del Manchester United ante la entrada de la familia Glazer en el club.

El desacuerdo con el modelo de negocio propuesto por los nuevos accionistas, así como el desencanto con el modo en que el fútbol británico había evolucionado desde el establecimiento de la Premier League, animaba a este grupo de mancunianos a tomar las riendas y constituir un club nuevo e independiente que fuera fiel a los valores competitivos, sociales y culturales inherentes a este deporte.

En muy poco tiempo, los exseguidores del centenario Manchester United constituían el FC United como una cooperativa democráticamente gestionada por y para todas las personas que la hacen posible, y no sólo para maximizar ganancias y enriquecer a unos pocos empresarios ávidos de dinero y poder. En la nueva entidad, todos y cada uno de ellos tendrían algo que aportar.

Foto: Jason Downes

Foto: Jason Downes

El club de los socios

Desde el momento en que paga su suscripción al club, cada socio se convierte automáticamente en propietario del mismo, lo que le da derecho a asistir a la asamblea general de la organización y a participar en la toma de decisiones. Esto incluye elegir a los directores (e incluso presentarse como candidato al consejo de administración) pero también aprobar (o no) las cuentas del club y cómo se invierten los beneficios generados. La peculiaridad, en comparación con las sociedades anónimas deportivas (SAD) y otras formas legales adoptadas por los clubes, es que la fuerza de su voto no depende de la cantidad de capital que cada socio ha aportado —tanto si es el capital mínimo (1 libra) como si es mucho más, todos tienen un solo voto en la gestión de la entidad.

De esta manera, el modelo cooperativo previene la toma del control por parte de grandes inversores ajenos al club. Incluso limita el uso de las ganancias y bloquea el capital y los bienes de la entidad. Estos sólo pueden utilizarse para garantizar la supervivencia de la organización y su misión social, y en caso de disolución de la entidad, una vez cubiertas las obligaciones para con los socios, han de ser cedidos a una asociación o institución con similares objetivos comunitarios.

Mantener el club en manos de los socios se convierte, por tanto, en una garantía para su sostenibilidad. Al fin y al cabo, nadie va a querer que su propia empresa —en el sentido más amplio de la palabra— haga aguas. Los socios-propietarios- aficionados se sentirán capaces de influir en el devenir del club y estarán dispuestos a dar y sacrificar mucho más por él.  Es devolver el fútbol a sus verdaderos dueños: los seguidores.

Bondades de la gestión popular

Lo que ahora se presenta como peculiar o casi excepcional en el mundo del fútbol es, sin embargo, la manera en que este deporte comenzó.

“Un club de fútbol era un grupo de gente a la que unía una comunidad de afecto y emotividad, y que tenía equipos que competían contra otros,” explica Emilio Abejón, secretario de la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (FASFE). “Históricamente, los clubes han sido simplemente instituciones sociales y culturales propias de una comunidad.”

“Lo que ocurrió —añade Kevin Rye, responsable de Comunicación de la organización homóloga británica, Supporters Direct es que, de repente, un grupo de personas encontró un modo de hacer dinero con esta actividad. Eso es todo lo que sucedió.”

La invasión del marketing y de las grandes empresas de material deportivo, los fichajes astronómicos, el olvido de las canteras locales, la desaparición de los precios populares… derivaron en la mercantilización, e incluso hipermercantilización, del fútbol profesional, convirtiendo a este deporte —igual que ha ocurrido con otras disciplinas—en una empresa obligada a generar ingresos a toda costa por el bien de los grandes mecenas e inversores que la sostenían.

Tanto FASFE, en España, como Supporters Direct, en Reino Unido y Europa, se encargan de ayudar a los aficionados a jugar un papel protagonista en la vida del club de fútbol del que son seguidores. Trabajan por recuperar la esencia y las raíces de este deporte, aunque lo hacen por algo más que por puro romanticismo.

Foto: Alastair Adams

Foto: Alastair Adams

Ambas asociaciones aseguran que los clubes en los que los socios tienen voz y voto funcionan mejor y son más sostenibles, en particular desde el punto de vista económico-financiero.

Puesto que su objetivo prioritario es la continuación del club y no el mero enriquecimiento de unos pocos privilegiados, los socios-aficionados son más prudentes en la gestión del capital, viviendo dentro de sus posibilidades y pensando en el futuro frente al cortoplacismo mercantilista. De esta manera, la asistencia al campo se vuelve más regular y estable, incluso cuando los resultados no acompañan, y los seguidores son menos reacios a invertir en el equipo porque ese dinero genera riqueza para el proyecto del que forman parte.

Un modelo de éxito

Por fortuna, la historia del F.C. United of Manchester no es ni única ni irrepetible en muchas de sus facetas.

Según Andy Walsh, el hecho de que existan muchos más ejemplos de clubes que están en manos de sus aficionados demuestra que cada vez son más los amantes del fútbol que quieren recuperar la esencia de este deporte, pero también es la prueba de que las entidades deportivas de gestión popular pueden triunfar.

Y es que la suma de aficiones más satisfechas e implicadas, el apoyo de la comunidad local y las cuentas saneadas acaban teniendo un impacto en el juego:

“Nuestros jugadores entienden a la perfección que el club es propiedad de los fans y esto ayuda a crear un vínculo muy especial entre quienes están en el campo y quienes observan desde la grada.”

Gracias a todas las personas que han creído en el FC United desde su fundación, el club compite hoy en la séptima división inglesa, tras conseguir tres ascensos consecutivos de categoría en sus primeras tres temporadas —comenzó a competir en la North West Counties Football League, la décima división, en 2006—, y ha cosechado numerosos reconocimientos tanto dentro como fuera del mundo futbolístico: BBC North West en 2006, Cooperativa del Año en 2009 y 2012 y Mejor Club Deportivo Comunitario en 2012.

Pero el éxito no se mide exclusivamente por el número de trofeos conquistados.

“El problema que tenemos en este país es que el fútbol es desagradecido con la gente sensata que dirige buenos negocios”, explica Kevin Rye. “Igual que decimos que la gestión de los socios es el modelo ideal, defendemos que un mal gobierno es perjudicial para todos.”

Foto: Alastair Adams

Foto: Alastair Adams

El portavoz de Suppoters Direct recuerda que, después de más de 15 años entrenando en Southampton, el Portsmouth FC ha recaudado los fondos necesarios para construir sus propias instalaciones. También recrea la experiencia de su propio equipo:

“El AFC Wimbledon, del que soy socio, va a escalar dos o tres posiciones en la tabla clasificatoria esta temporada, e incluso puede que alcancemos los play-offs [juega en la cuarta división inglesa]. Además, estamos trabajando en una academia para jugadores jóvenes que van a pasar al primer equipo por primera vez. Nuestra historia es la de un club que ha creado numerosos talentos en casa. Y estamos a punto de gastar muchos millones de libras en la compra y el desarrollo de nuestro propio campo para volver al otro lado de la calle, donde solíamos jugar, y regresar a nuestra casa por primera vez en décadas. Bajo propiedad privada fuimos incapaces de conseguir algo así, por lo que vengan a explicarme a mí qué es el éxito.”

Y añade:

“Por supuesto, queremos ganar trofeos y queremos que nuestros clubes sean buenos clubes, y queremos pasarlo bien en el campo. Pero, como fan, nunca he disfrutado tanto del fútbol como lo estoy haciendo desde 2002, cuando tomamos el control de nuestra entidad.”.

Obviamente, el camino que va desde la fundación de un club hasta la celebración de su décimo aniversario no es necesariamente sencillo de recorrer. Rememorando la última década, Andy admite que no sería humano si no hubiera tenido sus dudas acerca del éxito del proyecto; sin embargo, asegura,“lo que nos ha permitido seguir adelante ha sido nuestra confianza en que estábamos haciendo algo bueno que respondía a las demandas de muchas personas que querían una alternativa sostenible al fútbol moderno.”

 ¿Su sueño para la década que se les viene encima?

 “Construir nuestro propio estadio es, en cierto modo, un nuevo comienzo para el FC United of Manchester. En los próximos 10 años nos gustaría establecer nuestro club en la comunidad de Moston y convertirnos en un centro de referencia de la propiedad comunitaria y los valores cooperativos. Más allá de eso, esperamos escalar en el panorama futbolístico y ser nuestra mejor versión con los recursos que tengamos a nuestra disposición.”

Éste es un extracto del reportaje publicado en la revista deportiva Spanish Player GO en marzo de 2015. El texto completo está disponible en este pdf y en la página web Spanish Player GO (pág. 39). ¡Feliz lectura!

Foto portada: Russell Hart.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s