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.- Entrevista con Bas van Abel, fundador y Director Ejecutivo de Fairphone -.

Fairphone ha llegado a Londres.

La empresa holandesa encargada del diseño y la producción del que puede considerarse el primer móvil de comercio justo del mercado, ha cogido las maletas y se ha trasladado durante unos días a las islas británicas. ¿El objetivo? Mostrar a todo el mundo el primer prototipo del terminal que, a finales de octubre, será distribuido a sus primeros compradores en toda Europa.

Bas van Abel, fundador de Fairphone. London Design Week.

Bas van Abel, fundador de Fairphone. London Design Week.

Durante tres días, Fairphone ha recibido en una pequeña sala de exhibiciones en Soho a muchas de las personas que han participado en la campaña de crowdfunding que se inició en junio. También a curiosos que no se han atrevido a comprar el aparato hasta tocarlo con sus propias manos. Y, por supuesto , a periodistas y a representantes del sector de las telecomunicaciones (de los peces grandes a los más pequeños y afines a esta causa) que no podían esperar para ver en directo el prometedor teléfono móvil.

Entre charlas acerca del futuro de la industria móvil y talleres centrados en cómo producir teléfonos con mayor inteligencia social y medioambiental, los asistentes han tenido una oportunidad única para tocar fairphone con sus propias manos. Por supuesto, aún quedan aspectos que retocar, como explican sus responsables; sin embargo, por el momento la máquina funciona y no parece tener nada que envidiar a otros smartphones disponibles en el mercado. Es ligero y fácil de usar; utiliza la última version de Android, está habilitado para navegar por internet, y, por supuesto, sirve para hacer llamadas y mandar mensajes. La gran diferencia está, eso sí, en los valores que lo respaldan y que lo hacen posible, y que deben mucho a Bas van Abel, fundador y Director Ejecutivo de Fairphone.

El primer prototipo de fairphone está justo aquí, en mis manos. ¿Qué se le pasa a Bas van Abel por la cabeza viéndose aquí en Londres mientras una persona tras otra pasa por delante para ver y probar este teléfono móvil?

Bas van Abel: Es muy emocionante. Hemos vendido más 15.000 teléfonos hasta ahora. La mayoría de la gente que está aquí son personas que lo han ido comprando desde que se inició la campaña de crowdfunding en junio. Así que es simplemente genial poder demostrar a la gente que es real, que estamos haciendo el teléfono y que pueden cogerlo con sus manos y tocarlo. Hasta ahora, no hemos sido más que una “historia”, algo “virtual” y, de hecho, seguimos siéndolo en cierto modo, porque nuestra principal actividad se desarrolla a través de nuestra web y nuestra comunidad en internet, con las actualizaciones que colgamos y las respuestas y comentarios que recibimos. Pero creo que es la primera vez que Fairphone se materializa; la primera vez que tocamos tierra.

¿Es consciente de lo que está iniciando con este proyecto?

Bas van AbelBvA: Da miedo, si te soy sincero. No soy completamente consciente de lo que está sucediendo. Por supuesto, sé y veo lo que está pasando, pero me mantiene despierto por las noches. Comencé este proyecto hace tres años, y era una campaña de sensibilización. Luego se convirtió en una ONG. Y llegó un punto en el que nos dimos cuenta de que la única manera de conseguir que hubiera un teléfono móvil más justo en el mercado,  era crear una empresa y fabricarlo nosotros mismos. Y la verdad es que el momento en que te das cuenta de eso intimida, porque tienes que pasar de ser una ONG y actuar desde fuera, observando a la industria y diciéndole qué hace mal, a hacer las cosas tú mismo y entrar a formar parte de ese sistema que criticas. Sin embargo, ahora, mirando atrás, creo que fue la decisión adecuada, porque la única manera de canalizar un cambio de sistema, es convirtiéndote en parte de él.

Yo no me considero un emprendedor en absoluto; no en sentido estricto. Soy diseñador, y me fascinan los productos, y la relación entre los productos y su procedencia. Lo que estamos haciendo en Fairphone es usar un modelo comercial para producir ese cambio; pero, como podrás imaginar, cuando montas una empresa, creas una website para vender teléfonos, y en tres semanas te encuentras con que 10.000 personas han comprado el móvil y hay más de 3 millones y medio de euros en tu cuenta bancaria, no puedes evitar mirar a la pantalla del ordenador y pensar: “¡Esto es una gran responsabilidad!”. Así que soy consciente de los riesgos de todo tipo que se derivan de este proyecto como también soy consciente del impacto que puede tener si sale bien.

– ¿Y cuál es ese cambio tras el que anda Fairphone?

BvA: El objetivo último de Fairphone es cambiar el sistema económico en el que nos encontramos. Por supuesto, no estoy diciendo que con Fairphone vayamos a cambiar el mundo, pero, al menos, podemos encender la mecha. Y, a partir de ahí, puede haber otros muchos agentes —como las grandes compañías de telefonía— que se unan.

– Entonces, ¿qué me contestaría si le pregunto por el futuro?

BvA: Ahora mismo no puedo pensar mucho en el futuro, la verdad. En este momento estoy en una nube. En cierto modo, Fairphone nos ha absorbido por completo. Tenemos unos buenos cimientos, porque hemos estado trabajando en el proyecto durante 3 años y el modelo funciona, pero nunca sabes lo que puede pasar ni cómo el público va a responder.

Una de las cosas que me da más miedo es qué se dice sobre Fairphone ahí fuera, especialmente, en los medios de comunicación. Es muy fácil caer en el “blanco o negro”. Rápidamente, comienza a decirse: “¡Oh! Éste es el teléfono más justo que se ha producido; es el teléfono más ético y más sostenible que existe”. Y eso no es cierto; sería utópico decir que estamos en ese punto. La única manera de llegar a ese nivel es dando pequeños pasos. Y los pequeños pasos, por supuesto, pueden tener un impacto muy grande, como puedes comprobar ahora mismo, pero ese efecto puede convertirse también en tu enemigo si no manejas bien las expectativas de la gente. Ése es mi principal temor en este momento.

Aún así, la gente puede ver que estamos siendo honestos acerca de lo que estamos haciendo, y eso es lo importante. Si eres claro y dices “éste es el punto en el que estamos y todo esto es lo que aún nos queda por hacer; esto es lo que podemos conseguir y esto es lo que no podemos lograr”, entonces es cuando la gente es comprensiva y responde con un “Sí, eso es lo que queremos; no esperamos que todo sea perfecto desde el principio, sabemos que es sólo el comienzo”. Fairphone no es la solución a todos los problemas que hay en el mundo en este momento, pero es un buen punto de partida.

– Decía antes que no es un emprendedor en sentido estricto, pero ¿qué mensaje lanzaría a otras personas que tengan un proyecto y que tengan ganas de eso mismo, de hacer su pequeña aportación para cambiar un sistema que no funciona?

BvA: Mi mensaje sería que no piensen en resolver problemas, si no en cambiar sistemas, porque si comienzas a resolver problemas sigues trabajando desde el mismo punto, desde la misma perspectiva, y te centras en los resultados de algo que no funciona, que está defectuoso desde la raíz. Cuando resuelves un problema pasas al siguiente, pero llega un momento en que te quedas bloqueado, porque no puedes resolver más problemas si no transformas el sistema desde abajo. Por eso, si de verdad quieres cambiar algo, tienes que ser más radical y poner el listón muy alto. Puede ser futurista, idealista; puede ser imposible. Pero lo imposible es también muy atractivo.

– ¿Con qué parte de Fairphone te sientes más conectado? ¿Qué es lo que hace más especial este proyecto?

BvA: La respuesta a esa pregunta es muy sencilla. Me fascina todo lo que tiene que ver con cómo están hechas las cosas que nos rodean, de dónde salen y cómo se producen,  así que para mí está siendo como un juego gracias al que voy descubriendo cómo funciona cada uno de los elementos que intervienen en un producto tan complejo como un smartphone. Ésa es mi pasión. Todas esas contradicciones, dilemas, todas las decisiones que hay que tomar, todas esas cosas que no son ni blancas ni negras… Es la parte más emocionante de todo lo que estamos haciendo. Y, además, me hace confirmar aquello en lo que he creído durante muchísimo tiempo: que todo producto es sólo una pequeña parte de lo que es en realidad; es simplemente la materialización de algo mucho más complejo. En este caso, Fairphone representa ese cambio de sistema económico que tanto necesitamos.

Bas van Abel

¿Quieres saber más sobre Fairphone?

Visita www.fairphone.com or sigue a su equipo en Twitter: @Fairphone

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